Little Britain, humor inglés del bueno

Dibujo del logotipo de ‘Little Britain’

Little Britain es un programa de humor que se emitió en la televisión británica BBC desde 2003 hasta 2006. Creado y protagonizado por los cómicos ingleses David Walliams y Matt Lucas, y producido por la televisión pública británica BBC, consta de un total de 36 capítulos de 30 minutos de duración. En él se representan distintos aspectos de la cultura inglesa por medio de varios personajes y situaciones que se van repitiendo en cada capítulo. Comenzó siendo un programa de radio en BBC Radio, para después convertirse en uno de televisión.

El título del programa es una mezcla entre los términos ‘Little England’ y ‘Great Britain’. Se les llama despectivamente ‘Little Englander’ a los ingleses xenófobos y nacionalistas, anti-globalizadores y en contra de formar parte de la Unión Europea. ‘Great Britain’ hace referencia a la isla formada por los países Inglaterra, Gales y Escocia.

El programa consiste en distintas situaciones en las cuales se interpretan personajes y situaciones típicas de la sociedad británica, satirizándolos; si es de forma políticamente incorrecta mucho mejor, pero sin perder nunca el ingenio y estilo. El programa se presenta como una especie de documental, en el cual una voz en off hace las veces de presentador. Todas las situaciones están protagonizadas por uno o ambos cómicos principales.

En una de las situaciones, interpretan a un hombre que está en silla de ruedas y con aparentes síntomas de deficiencia mental y a un amigo suyo que lo ayuda sin reparo, por la simple satisfacción de estar ayudando a un necesitado. Lo que no sabe es que quizá su amigo no es tan inválido como aparenta. En otro sketch, se muestra a un ayudante gay del primer ministro británico; aprovecha la confianza que tiene con el presidente para acercarse a él todo lo que puede, ya que está secretamente enamorado. Estos son solo dos ejemplos de lo que esconde está ya desaparecida serie, e injustamente poco conocida.

Básicamente, los puntos fuertes de este programa son las voces de sus dos cómicos protagonistas, muy musicales, divertidas, perfectas; y los chistes que trabajan, unas veces utilizando el escándalo de situaciones políticamente incorrectas, valiéndose de personajes como gays, discapacitados mentales o el racismo; otras veces se valen de un humor más cercano al absurdo, más blanco. Creo que la armonía entre estos dos tipos de humor, unidos a la gracia natural de sus protagonistas, es la clave de su genialidad, un programa ni demasiado vulgar o violento, ni demasiado infantil o inofensivo.

Aunque algunas de las situaciones que plantea en los sketchs pueden ser demasiado propias de Gran Bretaña, como cuando ridiculizan diferentes acentos o formas de ser de escoceses o ingleses, este programa está muy por encima de la media de lo que estamos acostumbrados a ver en cuanto a comedia se refiere. En definitiva, nos encontramos ante una de esas joyas de la televisión que tuvieran una corta duración y te dejan con ganas de más.

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