Mr. Show, comedia provocativa en los 90

Mr. Show with Bob and David
Mr. Show with Bob and David

Mr. Show (‘Mr. Show with Bob and David’) fue un programa de televisión norteamericano formado por sketches humorísticos que se emitió en los 90. Se pudo ver en el canal por cable americano HBO desde 1995 hasta 1998. Sus creadores, presentadores y protagonistas eran Bob Odenkirk y David Cross, ambos cómicos, guionistas y actores. De un carácter satírico, subversivo, provocativo y violento, este programa es simplemente lo más gracioso que he visto en mucho tiempo. Su espíritu ligado a la comedia underground americana y la genialidad de sus guiones y actuaciones llevan el humor a niveles de profesionalidad que rara vez se encuentran en la televisión.

A Bob Odenkirk se le conoce más por haber interpretado a un malvado abogado en la ya acabada serie Breaking Bad y David Cross interpreta actualmente a un excéntrico doctor sin licencia en la menos conocida serie Arrested Development.

Antes de Mr. Show, Bob Odenkirk estudió en la única escuela de improvisación que existía, ‘The Players Workshop’, en Chicago. Fue guionista en Saturday Night Live durante cuatro años hasta que decide dejarlo porque quería interpretar y desarrollar su material pero no veía interés por parte del programa. Se fue de Nueva York a Los Angeles, donde escribe para la serie Get a Life y es contratado para el programa de sketches The Ben Stiller Show, donde sería guionista y actor. David Cross era otro guionista de este programa y es aquí donde se conocen. David Cross se movía en un humor más subversivo. A su manager le costaba encontrarle trabajo mientras él hablaba de niños retrasados en sus actuaciones. Mr. Show fue también una vía de escape para un puñado de cómicos, guionistas y actores poco conocidos pero futuras promesas de la comedia, como Sarah Silverman, Jack Black, Brian Posehn y Jay Johnston (The Sarah Silverman Program), Tom Kenny (la voz de Bob Esponja) o Jill Talley (también en Bob Esponja).

El programa, de 30 minutos de duración, empieza con una pegadiza melodía tocada con guitarra, nada de sonido de orquesta, y un miembro del reparto situado entre las mesas del público da paso a sus presentadores, para que la cámara pase nos muestre una visión general del lugar hasta el escenario. Tanto la genial música pero de textura barata como el aspecto general del lugar, que intenta recrear una sala de espectáculos en un plató de televisión, son ejemplos de cómo el programa pretende transportarnos al ambiente de la comedia subversiva en la televisión. Cross y Odenkirk se presentan y enseguida pasa algo que enlaza con sketches en plató y segmentos grabados. Solo la manera en que conectan los diferentes cortos es admirable. La temática es variada, aunque tienen predilección por aspectos de la televisión, como las surrealistas parodias de informativos o algunos programas de moda en la época. Por ejemplo, en un sketch parodian los programas de televisión de citas, llevando la idea un paso más allá para mostrar un programa en el que una pareja tiene sexo detrás de las cámaras y luego habla frente al público sobre si volverían a ‘quedar’. Actualmente, este programa existe, ‘La Caja’, o algo así. ¿Eran unos visionarios? Posiblemente y mucho más. También hay pequeñas referencias a la música pop, o músicos como Oasis, Metallica, Marilyn Manson o el auge de las bandas rivales de raperos en los 90.

Este show demuestra además que los insultos, la grosería y la provocación pueden ser una efectiva herramienta en buenas manos. South Park es otra referencia en cuanto a tratar temas polémicos con estilo.

Las dotes interpretativas de los actores, las canciones, los gritos… sobre todo los gritos. Bob Odenkirk sabe que cuando va a gritar esa línea concreta en un momento del sketch va a conseguir risas garantizadas. La unión entre la visceralidad de sus actuaciones con la inteligencia de los guiones es perfecta. David Cross se siente más cómodo con personajes contraculturales, como su personaje Ronnie Dobbs, un delincuente paleto tan habitual en el programa ‘Cops’ que es descubierto por un excéntrico productor de televisión, quien se da cuenta de su creciente fama. Le da su propio programa al estilo de ‘Cops’, pero protagonizado por él mismo. Por si fuera poco, el productor intenta crear un musical haciendo que canten el propio Ronnie, los policías que lo persiguen en sus programas e incluso la mujer del paleto, quien embarazada y con una cerveza en la mano, interpreta un bonito tema en el que llama al 911 porque su marido le está pegando, otra vez. Algo habitual en los sketches de Mr. Show es llevar la idea inicial un paso más allá, como en este ejemplo.

El hecho de que Mr. Show durara tan poco tiempo ayuda a engrandecer un programa el cual en su cuarta y última temporada empezó a decaer. Tom Kenny, la voz de Bob Esponja, desaparece del reparto y los chistes ya no son tan graciosos. En definitiva, el programa acaba justo a tiempo para convertirse en una leyenda de la comedia alternativa.

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