Pozos de ambición, una historia oscura

Cartel de la película ‘Pozos de ambición’.

Título original: There Will Be Blood. Película estrenada en 2007 y dirigida por Paul Thomas Anderson, a quien podemos recordar de la película de ‘Magnolia’ (1999). Está protagonizada por Daniel Day-Lewis, conocido por ser el malo de ‘Gangs of New York’ (2002).

‘Pozos de ambición’ nos sitúa en los Estados Unidos de principios del siglo XX. Concretamente en la zona de California. Desde los ojos del protagonista, vemos cómo la fiebre del oro del siglo pasado deja paso a la importancia de la Industria petrolífera en Estados Unidos.

Esta película nos habla sobre la importancia de la religión en la época, la familia, y los roces que estas mentalidades tendrían con la nueva forma de pensar surgida de la Revolución Industrial y el capitalismo.

Un hombre codicioso y sin escrúpulos, empresario del petróleo, llegará a una pequeña aldea, junto a su hijo, para perforar sus tierras y ganar el mayor dinero posible. Para él la gente que habita esas tierras no son más que una pequeña dificultad que salvará con su labia y don de gentes. Frente a la dureza del trabajo físico en los pozos, la tarea de convencer hasta vencer a quien se ponga en su camino será el mayor desafío: dueños de las tierras, competidores, supuestos amigos o incluso su propio hijo si hace falta. Un joven predicador será su mayor enemigo, representando aspectos de los cuales el protagonista carece: un mayor poder de convicción en la comunidad, gracias a su pertenencia a ese lugar, discursos más grandilocuentes y el tener la moral cristiana de su parte. Estos aspectos del predicador enfurecen a nuestro protagonista, persona que ha tenido que luchar por todo lo que tiene. Sobre este tema destaca el principio de la película, donde se ve cómo unos años antes buscaba oro y plata en minas. Un trabajo duro y solitario que lo dejará marcado físicamente durante el resto de su vida. Incapacitado para seguir trabajando físicamente, tiene que subir a la superficie para tratar con las personas, las cuales no le habían hecho falta hasta ahora.

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