‘Prisioneros’ (2013) es un desafío a la inteligencia, pero a la baja

‘Prisioneros’ (‘Prisoners’, 2013) es un drama con algo de acción y suspense sobre el secuestro de dos niñas y los esfuerzos de uno de los padres (Hugh Jackman) por encontrarla, al margen de la investigación de un detective (Jake Gilenhaal).

 

La película está dirigida por un canadiense y desconocido Denis Villeneuve, siendo este su primer trabajo en suelo estadounidense. El guión está escrito por otro desconocido, Aaron Guzikowski. Para acabar, tenemos al actor Mark Wahlberg en la producción ejecutiva y a Roger Deakins como director de fotografía, quien aunque no te suene, ha trabajado en reconocibles producciones americanas como la filmografía de los hermanos Coen, ‘Cadena Perpetua’ (1994), ‘Jarhead’ (2005), ‘No es país para viejos’ (2007), ‘En el valle de Elah’ (2007) o ‘Skyfall’ (2012). Así que, tenemos la potencia de Hollywood en el reparto, la producción y la fotografía, guiados por la dirección y el guion de la cantera de un cine americano al que se le están acabando las buenas ideas.

Esta pretenciosa película, nominada a los ‘Oscar 2014’ por la fotografía, aunque entretenida y con algunos puntos clave interesantes, peca de orgullo por mostrarnos un supuesto desafío moral relacionado con los métodos de tortura usados por el desesperado padre por encontrar a su hija. Su consecuente segundo pecado es la ira; no estoy hablando de violencia gratuita, como en ‘Saw’, sino de algo mucho peor, o más estúpidamente elaborado: intenta demostrarnos que la violencia más psicópata y controlada, aunque esté motivada por las emociones del padre de la niña capturada, da resultados. Una justificación a las torturas por el ejército americano en la Guerra de Irak.