‘La última seducción’ espero que no sea la última

‘La última seddución’ es un telefilm americano de 1994 del género neo noir que consiguió poco después llegar a la gran pantalla y más tarde a ‘DVD’. Se dice que su actriz protagonista, Linda Fiorentino, de origen italiano, podría haber llegado a hacerse un hueco en los ‘oscars’ de ese año si la película no hubiera sido estrenada primero en televisión. Su papel de mujer sexy, fuerte e independiente en el machista género del cine negro lo merecía. O puede que sólo fuera otro caso de discriminación positiva, pero eso ya es pensar demasiado…mal.

Bridget (Linda Fiorentino) es una mujer de ciudad (New York) que trabaja como jefa de una empresa de ‘telemarketing’. Su marido es Clay (Bill Pullman), un asqueroso traficante de recetas (de cocaína, principalmente) que sale adelante gracias a su dudosa licencia de médico. Esto es cine negro así que la inmoralidad es obligatoria. Una bofetada por parte de su marido basta para que la no tan indefensa Bridget decida huir con el último botín de su compañero ‘sentimental’. Acaba escondiéndose en un pueblo sin futuro de la América más profunda y rural, donde sus gentes consumen su vida y sus cervezas en el bar. En dicho antro, Bridget conoce a Mike (Peter Berg), un triste parroquiano que sueña con conocer a una buena chica y salir del pueblo, un iluso que se cree merecedor de algo mejor que lo que tiene. El triángulo amoroso, más bien de intereses, está servido.

Esto es ‘neo-noir’, es decir, el género negro que tanto éxito tuvo en las décadas ’40 y ’50 americanas en novela y cine adaptado a los tiempos actuales. No hay cabida para la bondad, todos los personajes están corruptos, incluida la protagonista.

La protagonista es femenina, cosa inusual en este género, siempre protagonizado por el típico detective que tiene que lidiar con toda clase de maleantes donde cualquier mujer con poder queda machistamente relegada al personaje de la ‘femme fatale’. Aquí, el cuerpo, la voz y el carácter de Linda Fiorentino conforman un personaje poderoso y malvado como única salida a una sociedad más malvada aún. Se erige como una auténtica ‘anti-heroína’ al mismo nivel que cualquier ‘anti-heroe’ habido y por haber. Es más, cuesta creer que sus anticuados homólogos masculinos pudieran hacerle frente.

Como telefilm que es, cuenta con algunos detalles en la trama que pueden recordar al peor capítulo de ‘Los misterios de Laura’; también está el ritmo, que se hace a veces más de sábado por la tarde. Pero la manera en que la malvada pero carismática protagonista consigue pasar por encima de cualquier estúpido que se atreva a pasar por su camino y la actuación de Linda Fiorentino hacen de esta una película única e inolvidable.